“Yo creo que cualquier persona que se hubiese encontrado la tarjeta de crédito, estaría en mi situación” y ¿cuál es su situación? Está preso por usar $ 38.750 de una tarjeta que no le pertenecía, que no devolvió como correspondía hacerlo y por tanto es sospechoso de ser cómplice en un delito mayor.
Este señor, Leonel García, tiene la patudez de decir que a CUALQUIER persona le habría pasado lo mismo. NO SEÑOR, ¡a mi no me pasó lo mismo!
Hace unos días me acerqué a un cajero y éste me pregunta “¿quiere realizar otra operación?” y yo aún no sacaba la tarjeta de mi billetera. Le puse que no, saqué la tarjeta, llamé a un guardia del banco, golpeé la ventana para llamar a un tipo que de allí salía y le entregué la tarjeta al guardia. ¡Todo eso en menos de un minuto! Eso es lo que uno se demora en ser honesto señor García y así uno no necesita después llorar en los diarios por las injusticias de la vida.
Y el día anterior a las declaraciones del señor García, otro señor hacía otras parecidas. Dijo: "Creo que por ese ‘problema’ anterior lo están cargando. Pienso que no está metido, si es tan sano…”. El “problema” era un DELITO castigado con 10 años de prisión y el hombre “sano” un DELINCUENTE.
Eso me hizo recordar una entrevista que tuve hace un par de años con una señora a quien le indicaba yo una conducta negativa y censurable de su hijo. Y muy caradura la dama me dice “eso es culpa del colegio por no tener más inspectores que vigilen”.
¡Listo don Raúl Araya! Cuando capturen al criminal de su hijo Ud. va donde el juez y le dice “es su culpa señoría, Ud. debió ponerle un carabinero a mi hijo para que no cometiera más delitos”. ¡Perdón!, seguro que prefiere decir “para que no tuviese más problemas”.
Leonel García, Raúl Araya y la señora María tienen algo en común: no quieren asumir la miserable realidad de sus vidas y buscan excusas para disfrazarla. Leonel robó dinero, Luis Araya cometió un delito que le significó una condena de 10 años de prisión y el hijo de la señora María estaba dando los primeros pasos por la misma senda.
¿Cuándo aprenderemos a decir las cosas por su nombre y a no ser tolerante con el actuar deshonesto de tanto prójimo que nos rodea?
Este señor, Leonel García, tiene la patudez de decir que a CUALQUIER persona le habría pasado lo mismo. NO SEÑOR, ¡a mi no me pasó lo mismo!
Hace unos días me acerqué a un cajero y éste me pregunta “¿quiere realizar otra operación?” y yo aún no sacaba la tarjeta de mi billetera. Le puse que no, saqué la tarjeta, llamé a un guardia del banco, golpeé la ventana para llamar a un tipo que de allí salía y le entregué la tarjeta al guardia. ¡Todo eso en menos de un minuto! Eso es lo que uno se demora en ser honesto señor García y así uno no necesita después llorar en los diarios por las injusticias de la vida.
Y el día anterior a las declaraciones del señor García, otro señor hacía otras parecidas. Dijo: "Creo que por ese ‘problema’ anterior lo están cargando. Pienso que no está metido, si es tan sano…”. El “problema” era un DELITO castigado con 10 años de prisión y el hombre “sano” un DELINCUENTE.
Eso me hizo recordar una entrevista que tuve hace un par de años con una señora a quien le indicaba yo una conducta negativa y censurable de su hijo. Y muy caradura la dama me dice “eso es culpa del colegio por no tener más inspectores que vigilen”.
¡Listo don Raúl Araya! Cuando capturen al criminal de su hijo Ud. va donde el juez y le dice “es su culpa señoría, Ud. debió ponerle un carabinero a mi hijo para que no cometiera más delitos”. ¡Perdón!, seguro que prefiere decir “para que no tuviese más problemas”.
Leonel García, Raúl Araya y la señora María tienen algo en común: no quieren asumir la miserable realidad de sus vidas y buscan excusas para disfrazarla. Leonel robó dinero, Luis Araya cometió un delito que le significó una condena de 10 años de prisión y el hijo de la señora María estaba dando los primeros pasos por la misma senda.
¿Cuándo aprenderemos a decir las cosas por su nombre y a no ser tolerante con el actuar deshonesto de tanto prójimo que nos rodea?
1 comentario:
Lo de la tarjeta... hay que ser muy gil. Aunque confieso que si me encuentro dinero en la calle sin una identificación, me lo dejaría para mi porque no tengo manera de comprobar que, si entrego ese dinero, llegue a sus respectivos dueños por medio de una investigación decente.
Pero una tarjeta tiene dueño aqui y en la china, así que ese tipo debe ser bien gil como para haberla usado.
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